lunes, 24 de noviembre de 2014

Un prestamo para un dulce negocio

Conseguir un préstamo para montar un negocio dulce. Ahora los préstamos se pueden pedir incluso por Internet.

No hay nada en el mundo que me guste más que el chocolate y las tartas. Si no fuera por lo mucho que engordan, los comería a todas horas: para desayunar, para almorzar, para cenar, entre horas… Dicen que el azúcar de los dulces favorece la fabricación de la hormona de la felicidad: la serotonina. Supongo que a mí lo que me pasa es que soy muy muy pero que muy infeliz, y por eso mi cuerpo pide pastelillos y bombones a todas horas.

Aunque la verdad es que yo en eso de las hormonas no creo demasiado. Es como la medicina alternativa: no mata a nadie, ya, pero ¿de verdad funciona? Bueno, yo no sé si el chocolate funcionará o no para proporcionarnos la felicidad que nos falta, pero el caso es que cuando veo un bombón, me pongo más contenta que unas castañuelas. Hace muchos años, cuando ya trabajaba en la asesoría fiscal de mi hermano Ramón, mis compañeros me entregaron un día un Diploma que se titulaba “Caramelos Asesores”, y en letra pequeña decía que era en reconocimiento a la chica más dulce del despacho.

¿Sabéis por qué me lo dieron? Pues porque yo era famosa en la asesoría porque siempre aparecía cargada de bolsitas de gominolas, chocolatinas, frutos secos y chucherías de todo tipo, que siempre compartía con mis compañeros. Era un gustazo ver lo contentos que se ponían cuando veían mis manjares. Veinte años después sigo siendo tan golosa o más que antes, pero ya tengo que moderarme mucho, porque los años no pasan en balde y una no tiene más remedio que vigilar su colesterol y sus michelines.

Pero lo más importante de mi historia de amor con los azúcares, es que he llegado a una etapa de mi vida en que quiero evolucionar y transformar esta relación en algo más serio: quiero estar en el otro lado. O sea: que quiero montar una fábrica de chocolates y dulces. Una vez estuve en un pueblo de Córdoba llamado Rute, donde fabrican mantecados y todas las navidades hacen su famoso belén de chocolate. Miles y miles de personas acuden a verlo y no hay forma de aparcar en el pueblo. A mí, lo que más impactada me dejó de aquella excursión, fue ver la fábrica de dulces por dentro. Y aquel olor.

Desde entonces, no he podido olvidarlo y vivo con la obsesión de montar mi propia fábrica. La llamaré Dulce Asesoría, en recuerdo del título que me dieron mis compañeros de trabajo. El primer gran problema al que me enfrento es que no tengo suficiente dinero para montar el negocio. Llevo un tiempo en paro tras salir de la asesoría, que tuve que dejar porque no había suficiente trabajo, y aunque tengo mis ahorros, no cuento con el capital necesario.

Puedo pedir ayuda a mis padres, pero ya tengo cerca de cuarenta años y sólo de pensar en la idea, se me quitan las ganas de explicarles mi proyecto. Le estuve explicando precisamente anoche a mi amigo Julián toda esta historia. Julián ha trabajó ocho años en un banco, y era precisamente él quien llevaba el departamento de concesión de préstamos para montar negocios, así que me dio un montón de información y buenos consejos. Me ha dicho que lo primero que tengo que hacer es contactar con http://creditosyprestamosrapidos.es/ y exponerles mi proyecto, porque ellos me ayudarán y encima me ahorraré un montón de papeleo.

No espero un minuto más y ahora mismo me estudio sus productos y leo toda su web. Ya os contaré cómo resulta. Muy pronto me veo vendiendo los mejores dulces del país.

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