martes, 15 de abril de 2014

Comprar libros con dinero prestado

Cuando yo estudié en la universidad una de las primeras cosas que hice fue abrirme una cuenta de librería para así poderme pagar los libros que iba necesitando. Su funcionamiento es el típico de las "compras a fiao" que de toda la vida se ha hecho en las tiendecillas de barrio, donde llegas a compar lo que sea y le dices al tendero que te lo apunte, pero con libros. De otra forma probablemente no habría podido estudiar dado el prohibitivo precio de los libros de derecho que por su precio, cualquiera diría que tenían poderes mágicos, como el anillo de Saurón. En aquella época al menos, lo hacían todas la librerías orientadas a estudiantes y supongo que aún hoy lo seguirán haciendo, pues la economía de los estudiantes ha sido siempre la misma desde que el mundo es mundo.

Pero hoy incluso lo hacen grandes empresas como Signo Editores para todos sus productos, estimulando así la adquisición de sus libros, cosa que me parece estupendo, pues impulsos así son los que necesita la cultura en nuestro país, en vez de tanta subvención a tanta mamandurria, como diría la señora esa que atropella policías en Madrid y luego se da a la fuga por muy condesa que sea. Esperanza creo que se llama. A lo que iba, que me enrrollo un montón. Que si estás pensando en hacerte con una interesante colección de libros y no cuentas con el monetario suficiente para su adquisición, Signo Editores de su propio pecunio te hace un préstamo sin interés para que los vayas pagando poco a poco.

Y ya si no lees, que no sea porque el precio de los libros sea caro, aunque eso de lo que es caro o barato, admite un montón de interpretaciones. ¿Lo mejor de todo? Que la financiación la hacen ellos directamente, sin necesidad de andar de bancos.

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