sábado, 25 de enero de 2014

Utilidad de los informes bancarios

Hace años me dijo el interventor de un banco cercano a mi casa y que por casualidad era el mismo banco y sucursal que teníamos en la oficina donde yo trabajaba, que hoy si una persona o empresa no tiene una o varias cuentas bancarias, no es nadie. Yo le respondí que eso era precisamente lo que yo deseaba, no ser nadie, pasar desapercibido, como en la mili.

El pobre hombre no se esperaba esa respuesta, y se tiró un buen rato balbuceando frases inconexas sobre la realidad que el percibía del sistema financiero, y la que percibía alguien como yo, capaz de gestionar eficazmente y por cuenta de mi jefe, una mediana empresa, pero que en mi vida privada prefería no tener relación alguna con los bancos. Me habló e insistió mucho en los informes bancarios, aquellos que un banco facilita a petición de su cliente, para poderlo presentar en otras empresas, entidades u organismos con los que el cliente del banco que lo ha solicitado, muestra el cumplimiento fiel de sus obligaciones de pago. Yo le respondí que vaya tontería, pues una empresa no cumplidora, le bastaría con tener una segunda cuenta en otra entidad, donde si que cumpliera con sus compromisos de pago, para así obtener un informe bancario favorable.

El pobre hombre al oir este segundo argumento echando por tierra sus pretensiones para que yo me abriera un cuenta en su banco, se retorcía el mostacho mientras ladeaba la cabeza hacia su izquierda. Luego creo que tuvo una úlcera, pero eso es otra historia, y merece ser contada en otra ocasión. Los informes no los veo mal a pesar de lo que le dije al interventor del banco, y viene muy bien para conocer el estado o la situación de una empresa, como el informe Signo Editores, por más que yo entienda como bien dice el poema, que no hay camino, que se hace camino al andar, pero los informes son como la familia: una institución.

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